Mi celu NO es un lujo!

September 6, 2009 by Sir Ramza  
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Mi Celu NO es un Lujo!

El impuesto a la tecnología es una idea sensacional: ¡garantiza el atraso y la pobreza por décadas! ¡Nos instala de una vez por todas en el fundamental ámbito del pasado, la memoria, en la valiosa historia, lejos del peligroso progreso, de la ambición del presente y del posible bienestar!
Supongamos que todas las ineficiencias e ilegalidades del actual gobierno nacional no lograran seguir hundiendo al país como lo hacen hoy, o que la próxima administración, más sensata y trabajadora, corrigiera en los próximos años el rumbo hoy instalado, ¡la brecha digital, bien consolidada, es un recurso ideal para poder continuar con el clientelismo y los movimientos populares! ¡Una verdadera garantía de cretinismo y falseamiento de todo! ¡La tecnología y sobre todo Internet son de derecha y es necesario marcarles un límite!


Es claro que Internet es enemiga de lo popular: en vez de cultivar el conjunto de los necios amuchados (acepción correcta del vocablo “pueblo” -ver Nuevo Diccionario de Realidades Escondidas-) cultiva y exalta a las personas, las hace comunicarse, pensar, leer y escribir, hablar, enterarse, ser creativos, activos, despiertos, eludir controles y concebir nuevos emprendimientos productivos. ¡Hay que cortar con esos nuevos aires del mundo, con esa maldita tendencia a sumar ciencia con capacidad práctica y con transparencia y encima con disfrute! ¿Adónde llegaríamos de seguir así, adónde, Dios mío? ¿Ya no hay amor por la oscuridad, el sinsentido, la soledad, el dolor como clave de la existencia? ¿En qué frivolidad pretenden instalarnos? ¿Y nuestra tradición de sufrimiento, lejanías y meritorios padecimientos?

Más allá de los chistes (y de su valiosa función expresiva y orientadora, no hay por qué negarlo), ¿pueden los políticos convencionales que dominan la actividad legislativa, desconocer hasta tal punto las realidades de nuestro tiempo como para imaginar una medida tan retrógrada y mezquina como el impuesto a la tecnología y favorecer el consecuente incremento de la infinitamente relevante brecha digital? ¿Pueden creer, por un momento, que esto beneficiará a algún trabajador argentino, más allá de las artificiales condiciones que tratan de generarse para sostener una falsa competitividad, como entre nosotros se acostumbra?

Mi primera reacción, como la de muchos, fue la de pensar que se trataba de un descuido o de un rasgo, digamos, propio de rústicos. “No saben”, podía uno pensar, “no conocen el rumbo de un mundo hiperconectado, viven en despachos, muchos vienen de provincias lejanas, otros no han tenido una educación demasiado eficaz, en general se dedican más a la rosca que al logro”: esas cosas que uno piensa, o sabe, de los políticos habituales, de los de siempre.

Pero después me di cuenta de que a esta política (a esta política corta, peronista, radical, izquierdista sonsa, resentida, populista, corrupta, falta de grandeza, de deseo, de visión, alimentada por un sentido común que ama la crítica y el resentimiento y al que le cuesta ejercer la pasión de vivir y sí, me refiero al gobierno y sus aliados) le conviene que la tecnología, la digitalización, Internet, y la nueva cultura, no crezcan demasiado. O demasiado rápido, porque el crecimiento es imparable.

Ni siquiera es algo que deban pensar. Lo sienten. Tanto el político como el sindicalista como el empresario como el profesor como el funcionario anquilosado, repatingado en la existencia cuidando un pedacito de espacio y renta (entendiendo un puestito en la administración también como una renta, la renta “popular”, saben, por pura piel, captan, por inevitable intuición, que la tecnología tiende a subir el nivel de exigencia y eficacia de todas las cosas, desde los trabajos universitarios hasta las gestiones públicas.

¿Y quién quiere trabajar más? ¿Acaso esperan que yo lo haga todo? ¿Qué sea el único que trabaje? ¿Qué haga más por esto que gano? No, apaguen las máquinas y vamos a casa. ¡Es mi derecho, me lo gané, soy honrado y defiendo las causas justas, a mi no me vengan a pedir, encima, que sepa hacer algo! ¡Basta de tecnología emancipadora, volvamos a prender las velas de la ignorancia y la cerrazón, para acercarnos a la justicia de la escasez y el honor del vacío! Lo único que falta ahora es que cualquier burgués que quiera comprarse un celular o una computadora lo pague a precios internacionales: ¡para conservar nuestro atraso es necesario que tenga que gastar más del doble! Así aprenderán esos traidores de la tradición.

O sea: no, no es desconocimiento, el de un gobierno capaz de adoptar la madre de todas las medidas retrógradas posibles, es mero feeling de supervivencia. Vamos a decirlo una vez más, con claridad: la tecnología es enemiga del peronismo K (así como hay Gripe A, hay también peronismo K, otro virus peligroso, temido también en el mundo entero, y que está por suerte en remisión -aunque no se calcula el daño que va a hacer antes de concluir su desaparición-). La tecnología es enemiga del universo K, porque ella es la emisaria de un mundo distinto, es una cómplice de ese crecimiento y de esa maduración que llevarían al país a superar ese virus retardatario.

Hago hincapié en Internet porque ella muestra con claridad el alcance de una nueva cultura, pero por supuesto que el impuesto que afecta a la tecnología en general produce la misma consecuencia en todos los niveles. Este es uno de esos temas que superan la necesidad de la comprensión y el análisis. Hoy necesitamos no sólo entender que la ley mencionada tendrá grandes efectos negativos: tenemos que hacer algo. Y hay que hacerlo ya.

Proyecto de Ley en Formato PDF-ACA!

Votacion camara de Diputados en Formato PDF-ACA!

Cómo una ley puede determinar la vida de un empleado de McDonalds

El gráfico de arriba captura dos ofertas de una misma máquina, a la izquierda una MacBook Pro precio en Estados Unidos y la derecha la misma computadora en Argentina. Destaco en ambos casos no solamente el precio total de la máquina, sino el precio de las cuotas. Como puede verse, la versión norteamericana es accesible a cualquier persona que tenga empleo, en la versión Argentina solo para personas de altos ingresos. Para comprender mejor la accesibilidad que existe a la tecnología en Estados Unidos, no debe traducirse el precio de dólares a pesos, debe comprenderse que 28 U$S en Estados Unidos es igual a 28$ en Argentina. Abismo parece una palabra adecuada para comprender la distancia entre estos dos mundos.

Cuando hago esta comparación siempre pienso en el mismo ejemplo, un chico de 18 años con su primer empleo en McDonals en Argentina y otro en Estados Unidos. Es una especie de “Big Mac Index“, pero para medir la proximidad a las tecnologías que tiene una persona con un trabajo modesto en distintas partes del mundo. Ignoro cuales son los salarios en los dos países, pero les adjudico un sueldo muy bajo en ambos casos. Para comprender lo frustrante que es ser argentino, imagino a ambos jóvenes llenos de ideas y proyectos. Por ejemplo, crear un sitio web, o armar una película, o hacer los videoclips de las bandas de sus amigos. Puedo afirmar que el joven argentino deberá conformarse con ver los videos del joven norteamericano en Youtube y guardar sus ideas para otra vida. Los precios son elocuentes.
El chico argentino que trabaje en McDonalds nunca podrá comprarse una MacBook Pro, ni tampoco una Nikon D90, como la que aparece abajo


Fuerte movida en internet contra el impuestazo tecnológico para celulares y otros productos electrónicos


Internet se convirtió en el ámbito natural de protesta para pedir a los legisladores que rechacen el impuestazo a los productos tecnológicos y electrónicos. Y, ahora, en particular a los celulares, que no fueron eximidos de ese gravamen la semana pasada cuando Diputados aprobó el proyecto para que estos artículos tributen impuestos internos -gravamen que sólo afecta a los productos suntuarios o de lujo- y a los monitores, que son un componente importante en el precio final de las computadoras de escritorio (cuyo 85% de sus ventas corresponden a equipos integrados en la Argentina, por firmas argentinas).Lo cierto es que, desde el viernes a última hora, arrancó una movida muy fuerte para que el Senado dé marcha atrás con el proyecto, en particular con la aplicación de este impuesto a los teléfonos móviles, dispositivo que según cifras del INDEC es utilizado por el 100 por ciento de la población. Es decir, que se trata de productos masivos, que cruzan al grueso de los grupos socioeconómicos que habitan este país, los pobres y los ricos, para ser vulgar.

Una de las iniciativas arrancó por Facebook donde se creó el grupo ¡Mi celu no es un lujo! y que en el momento de escribir este artículo superaba los 400 integrantes. Y en la red social de microblogging, Twitter, se creó el espacio #noalimpuestazo con el mismo objetivo.En paralelo, se abrieron dos blogs: uno de ellos, llamado No al impuestazo, y otro, Mi celu no es un lujo. El primero, como se advierte, es general, abarca al grueso de los dispositivos tecnológicos que serán alcanzados con esta medida si el proyecto es finalmente aprobado por el Senado tal como salió de Diputados. El segundo, en tanto, es particular hacia el segmento de la telefonía móvil, que se verá duramente afectado en caso de incrementarse los aranceles que ya pagan estos dispositivos cuando ingresan al país.

Hasta el Flickr, la red social donde se comparten fotografías de manera gratuita, al buscar “No al impuestazo” surgen un montón de imágenes alusivas al tema (vale la pena leer los comentarios, son muy divertidos). Y en YouTube también se encara algo en el mismo sentido, con la intención de lograr videos en cadena reclamando por lo mismo, tal como muestra el video con que arranca este artículo.

Pero no es lo único. También hay una movida que busca que los usuarios le envíen a los senadores un e-mail en el que les soliciten que no aprueben ese gravamen poniendo el acento en que, justamente, el celular no es un lujo. Y apelan a la conciencia ciudadana y a que, por la vía del reclamo, se hagan valer los derechos. Una movida que forma parte de un reclamo más importante por parte de esa entidad pero que, a mi entender, se encaró demasiado tarde.

Se pide, entonces, que en el asunto del mensaje se escriba Mi celular no es un LUJO. Y que en el cuerpo del mensaje se transcriba este texto, que copio a continuación:

Sr. Senador:

Como ciudadano argentino le escribo para hacerle saber que me opongo categóricamente al proyecto de Ley que impulsa el aumento de los impuestos a los bienes tecnológicos que van a discutir pronto en el Senado. Los celulares no son bienes de lujo sino que son herramientas que diariamente utilizamos todos para trabajar, estudiar, comunicarnos o simplemente divertirnos. Con todo respeto, quiero que sepa que siento vergüenza cuando veo que aquellos que tienen la responsabilidad de representarnos impulsen un proyecto como este, que ya fue aprobado por los diputados. Quiero un país en el que la tecnología sea para todos, no para unos pocos que puedan pagarla!

Señor senador, le solicito que no apoye este proyecto. Estaré siguiendo el tema, confiando en que al momento de votar, piense en todos los usuarios de tecnología, que no estamos en condiciones de seguir soportando aumentos. Lo saludo atentamente.


Sumate a esta causa en Facebook!



Muchas Gracias y Recuerden:

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Comentarios

Un Comentario en "Mi celu NO es un lujo!"

  1. alejandro on Thu, 25th Feb 2010 2:15 PM 

    es muy fácil, hace como yo, compro lo extremadamente útil, a mi ninguna empresa me va a chupar la sangre… Capitalismo de miiiierda!!!!!!!!!!

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